martes, 28 de enero de 2014

II.- REALIDAD PRIMARIA: voltear sensibilidades

Para encontrar un origen natural a un oficio humano pudiera comenzarse con la búsqueda de una sensibilidad vital que lo reclama como necesario.

Elijo como imagen simbólica que hace gráfica la llamada de atención de origen en un vuelco significativo (el conflicto) al que acuden con frecuencia las viñetas de los Peanuts.



Estar dispuesto a voltear ideas, palabras o imágenes puede ser una pretensión provocadora de conflictos, pero también una necesidad de búsqueda y descubrimiento de nuevas perspectivas, que no sean las convencionales o las que impulsivamente se nos representan.

El impulso primario se suele confundir con la sinceridad, pero ha de evitarse este simplismo tantas veces errado. No hay mejor ejemplo de ello que observar cómo la primera reacción ante un problema suele ser echar la culpa a los demás, o en general exculparse, antes que empezar reconociendo algún tipo de error o una conciliación.

Por ello, esta paradoja original la vamos a encontrar de nuevo en las viñetas de nuestro héroe profesional y, a tal efecto vamos a descomponer una reveladora tira dominical, a partir de sus  tres momentos claves:



La entronización de nuestro héroe en su pedestal no puede ser más sarcástica, porque la vocación, contrariamente a ilustrarse como enraizada en una autoridad moral, se vincula a la cruda realidad de la “galleta” en juego y a una sensibilidad aparentemente nada pacífica.



El más filosófico de los personajes (Linus) de la serie de Schulz no hace más que formular preguntas esenciales a la profesión e inmediatamente llegamos al conflicto personal.



Desde luego hay una "descarga olímpica de rabia”, como dice un biógrafo de Schulz a propósito de la mágica trasmutación en placer que supondría la ilustración de la violencia en estas historietas (Michaellis: Schulz, Carlitos y Snoopy. Una biografía, Madrid 2009, pág. 91).

A una visión directa y literal tan básicamente violenta, se le puede dar una vuelta más y observar que la chanza afrentosa no se dirige al papel profesional (forma), sino al personaje real que en cuerpo y alma (vida), es tratado como ridículo “perro” y además como supuesto "vestido" del abogado.

Esto siempre me ha recordado el celebre debate que caracteriza Gombrowiz en su famosa obra FERDYDURKE, traducida por él mismo al castellano, y  en cuyo prefacio final explica: "Estamos en la situación de un niño que se ve obligado a llevar un traje demasiado grande para él y en el cual se siente incómodo y ridículo; el niño no puede quitárselo puesto que no tiene ningún otro, pero por lo menos puede proclamar en voz bien alta que el traje no está hecho a medida y de tal modo establecerá una distancia entre el traje y su persona. Esto significa tomar distancia frente a la forma. Cuando logremos compenetrarnos bien con la idea de que nunca somos ni podemos ser auténticos, que todo lo que nos define -sean nuestros actos, pensamientos o sentimientos- no proviene directamente de nosotros sino que es producto del choque entre nuestro yo y la realidad exterior, fruto de una constante adaptación, entonces, a lo mejor la cultura se nos volverá menos cargante". También distingue entre forma y vida Ernesto Sábato en el prólogo a la misma obra genial.


Ilustración de Bruno Schulz en edición de 1937

El volteo, pues, se centra en la sensibilidad, como muestra de autenticidad, y ésta entronca con la defensa de la persona. 

Es decir, ¡quien no desea que se le defienda en los más diversos avatares de la vida! Tener esa compañía del que abogue por ti, desde el origen primario como individuo hasta las demás vicisitudes sociales, es una esencia del oficio que defiendo, y por ello lo más sensible lo traslado a la compañía filosófica de Linus y Snoopy.

Es una forma de romper con una soledad que alivie la condena que tan gráficamente expone otro grande del comic, como es Manfred Sommer, en su historieta de profundidad abisal "La Mazmorra", donde se echa en falta un abogado defensor para el imputado, y cuya conclusión es la siguiente: 



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