jueves, 18 de diciembre de 2014

III (19) DIBUJAR nuevo SELLO POSTAL para mejor ILUSTRAR

Una tradición social se puede convertir en una seña de amistad con voltear un sello de convención para que algo se acerque a lo personal.



Nuestros queridos personajes de la serie PEANUTS de Schulz demuestran tan gráficamente su desolación personal que hacen patente la más sorprendente atención "humana" del cercano perro irónico.

La explicación a tal desolación tiene mucho que ver con la época en que escribo y me sirve también de pretexto al objeto de valoración:



La crueldad parece infinita y nuestros sabios amigos pronto hayan la explicación sorpresiva:



Lo que tanto se reivindica hoy en día, como personalización, el dibujo en el sello se transforma en falsificación invalidante del intercambio y la comunicación.

La anécdota siempre me ha conducido a una extraña conexión con una singular congregación de filósofos griegos que recibieron la denominación de "cínicos" o directamente de "perros" por el apodo que se les atribuyó.


Este magnífico libro de nuestro sabio contemporáneo, Prof. García Gual, en el que los estudia y además traduce la obra de Diógenes Laercio VIDAS DE FILÓSOFOS CÍNICOS, pone de manifiesto hasta qué punto lo peculiar de dicho grupo es cómo atacaron agudamente las convenciones.

                          

De los fragmentos que Laercio nos trasmite del otro Diógenes de Sinope, el Cínico, aparece lo que García Gual nos  refiere de la supuesta falsificación de moneda que habría llevado a cabo el padre y, así, interpreta cómo:


el lema que, de acuerdo con el consejo
dado por el oráculo de Delfos,
cumple el filósofo: 
"reacuñar la moneda",
"falsificar lo admitido como valor troquelado",
fundar una nueva valoración de las cosas,
"trasmutar los valores",
según la traducción nietzscheana.
(Ob. cit. pág. 44)




Sigue diciendo García Gual sobre "DIÓGENES, EL PERRO" (Capítulo 3 de su estudio): 


Esta "frescura" del cínico
es un arma ideológica,
y refleja su concepción del mundo,
que no ve trágico, sino absurdo.
"No hay en los cínicos la menor huella
de la melancolía que envuelve
a los demás existencialismos.
Su arma no es tanto el análisis
como las carcajadas"
como anota P. Sloterdijk.
(Ob. cit. pág. 50)



No faltan quienes relacionan los movimientos del  15M o de indignados con estos filósofos, en tanto que provocadores de cambios radicales con sobrada desvergüenza.

Desde luego alguna de las leyendas del cínico Diógenes le enfrenta con impudicia al emperador Alejandro, el que le ofrece concederle lo que solicite y que nada le pide salvo que no le quitara el sol con su sombra.



Más allá de las provocaciones a la autoridad o a los usos sociales, como sigue diciendo García Gual, 


la independencia del sabio
se constituye sobre su obediencia
sólo a la ley natural,
con menosprecio
de las convenciones legales.
(Ob. cit. pág. 52)


Trocar, falsificar o dibujar sellos de tarjetas postales pasa también por ser defendido por nuestro cánido amigo disfrazado al efecto de la profesión litigante:



Y hasta reivindicando que más importante es el arte si se quiere una mejor comunicación personal.

martes, 18 de noviembre de 2014

III (18) Ante el MONSTRUO trágico DESMAYO y HABLA

Se hace común ver la maquinaria de la Administración de Justicia como un monstruo de nieve que, más que con racionalidad, avanza por arrastre, formando un embrollo cada ver mayor, cuyo movimiento aplasta la perspectiva natural del ciudadano normal, ante cuya decepción las palabras del abogado parecen perderse en la nada.


Interrogarse ante tan desproporcionado monstruo parece ser el destino del emplumado ciudadano común que nos dibuja nuestro genial caricaturista de cabecera.

El árbol del conocimiento no estaba
en el jardín de Dios para las informaciones
que hubiera podido dar sobre el bien
y sobre el mal, sino como emblema
del juicio sobre la interrogación.
Esta grandiosa ironía es la marca
del origen mítico del derecho.
(Walter Benjamin: "Sobre el lenguaje
en general y sobre el lenguaje 
de los hombre" en ANGELUS 
NOVUS, Ed. Comares 2012)

Volviendo a lo profano, el gran Schulz simboliza en una larga tira dominical lo que comienza siendo un dialogo de sordos:


Ni el diálogo, ni la interrogación que propone nuestro amigo son contestado por el temible muñeco de nieve y por ello su reacción deviene en violenta:


Y el resultado es que se causa un daño que lo atemoriza y huye hacia la casa del abogado:


Se trata de buscar otro campo
en el que cuenten sólo la infelicidad 
y la culpa, una balanza en la que 
la bienaventuranza y la inocencia
resulten demasiado ligeras y suban.
Esta balanza es la balanza del derecho.
Las leyes del destino, infelicidad y culpa
son puestos por el derecho como
criterios de la persona;
pues sería falso suponer que en el cuadro
del derecho se encuentra solo la culpa;
se puede demostrar en cambio
que toda culpa jurídica
no es más que una desgracia
(WB "Destino y carácter"
en ob. cit. pág. 135)


El pecado original es el acto de nacimiento
de la palabra humana,
en la cual el hombre no aparece 
ya más intacto, es la palabra
que ha salido fuera de la lengua nominal,
conocedora y casi se podría decir:
que ha salido de la propia magia
inmanente para convertirse
en expresamente mágica.
La palabra debe comunicar algo
(fuera de sí misma).
Tal es el verdadero pecado original
del espíritu lingüístico.
(Ob. cit. pág. 93)


En las palabras del abogado parece también residir la condena, a juzgar por la reacción del cliente.

Una sarcástica plancha del corrosivo Daumier hace gráfico un contraste paradójico del uso del desmayo por el abogado: 

(Gentes del Foro, Civitas, Madrid, 1986),
También Schulz se cuestiona en otras tiras si el abogado sufre y así surge otra reflexión filosófica:


El otro, despojado de su alteridad,
queda degradado a la condición
de espejo del uno,
al que confirma en su ego.
Esta lógica del reconocimiento
atrapa en su ego, 
aún más profundamente,
al sujeto narcisista del rendimiento.
Con ello se desarrolla una
depresión del éxito.
El sujeto depresivo del rendimiento
se hunde y ahoga en sí mismo.
(Byung-Chul Han,
La agonía del Eros,
Herder, 2014)


Magnífico detenimiento de nuestro héroe, parece que su reflexión atente contra las derivas del hombre actual y también contra su ajenidad del otro:


La amistad, esa relación sin dependencia,
sin episodio y donde, no obstante,
cabe toda la sencillez de la vida,
pasa por el reconocimiento
de la extrañeza común que
no nos permite hablar de nuestros amigos,
sino sólo hablarles, 
no hacer de ello un tema
de conversación (o de artículos),
sino el movimiento del acuerdo 
del que, hablándonos, reservan,
incluso en la mayor familiariedad,
la distinción infinita, esa separación
fundamental a partir de la cual
lo que separa se convierte en relación.
(Blanchot, La amistad,
Ed. Trotta 2007, pág. 266)

                                                

La enormidad del monstruo está en la tragedia y la desgracia que provoca ciegamente y nuestra única defensa es la palabra que, independientemente de su acierto (deseable), convoca la relación personal que acompaña.

Y no me disculpo (aunque sea lo cortés) de las digresiones místicas que pueden hacer pensar más relaciones. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

III (17) EJERCICIO de PASIONES y SENTIDO LÓGICO

Un fantasma recorre la profesión. El surgimiento de las pasiones adversas en el juzgador. Así se descubre el fondo de las emociones que atormentan el juicio ante la acción.



Nuestro mejor amigo gráfico en estas lides vuelve a ser Schulz, al que confiamos el rostro de la situación a indagar.

Desde el primer día nos asalta la duda, el miedo. Nuestras convicciones, que creemos bien formadas, chocan con la realidad del rostro ajeno y especialmente con la de aquel que hemos de convencer y en particular de quien ha de decidir.



Esta apertura irónica a las pasiones contrarias nos ofrece el mejor pórtico para un esbozo de reflexión sobre su influencia en el quehacer de profesional y, más en general, acerca de su aprecio o desprecio en la lógica argumentativo y vivencial.

PERELMAN venía a defender en su TRATADO DE LA ARGUMENTACIÓN que las pasiones no sustraían de la razón sino que influían en la mala elección de las razones.

                                      

PEIRCE expuso en sentido más amplio, en LA FIJACIÓN DE LA CREENCIA:


La logicidad en cuestiones prácticas
(sabia unión de la seguridad
con lo fructífero del razonar)
es la cualidad más útil
que puede poseer un animal, 
y, por tanto, puede derivarse
de la acción de la selección natural;
pero fuera de esto
probablemente es más ventajoso
tener la mente llena de visiones
estimulantes y placenteras,
al margen de su verdad;
y es así por lo que la selección natural,
en temas no prácticos,
puede dar lugar a una tendencia
falaz del pensamiento.

El contexto psicológico del XIX y la influencia de este potente lógico americano ha llevado al estudio profundo de lo que se denominan proceso abductivo y método indiciario, que estarían presentes en la lógica argumentativa del famoso detective Sherlock Holmes:

En la resolución de un problema
de este tipo, lo principal es la capacidad
para razonar hacia atrás.
Es una habilidad muy útil
y muy fácil, pero que la gente
no practica mucho.
En los asuntos de la vida cotidiana,
es más útil razonar hacia adelante,
y por eso la otra manera se descuida.
Existe cincuenta persona que pueden
razonar sintéticamente por cada
una que puede razonar analíticamente.
La mayoría de las personas,
si se les describe una sucesión de hechos,
le anunciarán cuál va a ser el resultado.
Son capaces de coordinar mentalmente
los hechos y deducir que han de tener
una consecuencia determinada.
Sin embargo, son muy pocas las personas
que si se les cuenta el resultado,
son capaces de extraer de lo más hondo
de su propia consciencia los pasos
que condujeron al resultado.
A esta facultad es a la que me refiero
cuando hablo de razonar hacia atrás,
es decir, analíticamente.
(ESTUDIO EN ESCARLATA)

                                                        

Sin duda los impulsos nos llevan a estas dinámicas que critican tales logicistas, de la misma manera que el control de las pasiones tampoco nos conduce a la verdad, sino que en ocasiones es una perfecta ocasión para la máscara:


El gesto y el tono son poderosas
ayudas para la impostura.
Más de una pieza ceremoniosa
de sofistería presenta
con gesto severo pruebas
que no pasarían
con un rostro natural.
(SHAFTESBURY: Sensus comunis)

No obstante, la sabiduría de los más agudos aforistas nos lleva también a defender la luz de las pasiones:

Parece como si la naturaleza
hubiese ocultado en el fondo de nosotros
talentos y capacidades que no conocemos:
sólo las pasiones pueden
sacarlos a la superficie
proporcionándonos a veces
ideas más certeras y completas
de lo que hubiera sido posible obtener
valiéndonos de un método.
(LA ROCHEFAUCAULD. Máximas)

Pero los lógicos no dejan de advertir de los riesgos de la implicación personal en el observador a la vez que desvelan su potencial iluminador, como resulta del citado estudio de los métodos de Holmes:

"Eran cosas admirables para el observador,
excelentes para descorrer el velo
de los móviles y de los actos de los hombre" 
(ESCÁNDALO EN BOHEMIA)
La pasión es, por lo tanto, un atajo
hacia el conocimiento, un posible
medio para llegar a la verdad
sin el obstáculo de la simulación.
Es una utopía de signos transparentes
que garantizan el conocimiento y el control
efectivo de un universo indiciario.
Pero lo que tanto valor tiene
para el observador, es peligroso
para el que se dedica a razonar.
(EL SIGNO DE LOS TRES
DUPIN, HOLMES, PEIRCE
Ed. Lumen, 1989, pág. 203).

Llevemos todo esto, finalmente, al héroe de nuestras viñetas y su lúcida inferencia de causas:


El profesional se excedió en su confianza, no traduciendo adecuadamente su diferente condición en los gestos más cotidianos.

Como persona de acción el abogado lleva una pesada mixtura de afectos y disposición lógica en su debate ordinario.

sábado, 13 de septiembre de 2014

III (16) ESCALINATAS de la RESPONSABILIDAD o la GRACIA

A la vuelta se echan encima las responsabilidades. Muy especialmente cuando te sientes una especie de página en blanco. Comenzar a escribir tu historia o tu ejercicio se muestra infinito aunque parece inaplazable.

Siempre me han parecido las escalinatas de los más prominentes edificios judiciales un símbolo de esa carga de responsabilidad que los trabajos del abogado conllevan.

Nuestro gran Daumier ya hizo patente tal fondo gráfico de la profesión con este contraste de las escalinatas del Grand Palais:


Diferentes actitudes corresponden al joven (que intenta mantener un porte artificioso) y al viejo (ensimismado en su gravedad) o al afanoso abogado que allá arriba parece llegar tarde a su hora con la Justicia.

A todos les cruza la arista rectilínea de unos escalones imperturbables a sus pasos, aunque desgastados de tanto ajetreo.

También nuestro héroe perruno habrá de enfrentarse a este símbolo que se hace tan cuesta arriba.


Interpelado por la pertinaz reclamante la cuestión se torna grave y ¿quién no ha de sufrir por entrar en lo desconocido?

Y desde luego el personaje conoce la carga de su papel:


Pero, al decir de esta parábola de Kafka, si el Tribunal dejó entrar en la cofradía a un caballo, ¡¿cómo no va a dejar que ejerza su función tan bien pertrechado profesional?

Tenemos un nuevo abogado, 
el Dr. Bucéfalo. 
Casi nada queda 
de su apariencia externa 
que le recuerde a uno 
la época en que era el corcel
 de Alejandro de Macedonia. 
Pero cualquiera que conozca bien
esos asuntos puede 
todavía columbrar algo. 
¿Acaso no descubrí hace poco 
a un vulgar ordenanza 
observando al doctor en leyes 
con el ojo profesional 
de un modesto aficionado
 al hipódromo, 
mientras aquel, 
elevando airosamente
 sus extremidades, 
ascendía la escalinata
 con paso que hacían
 resonar el mármol?



Bajo el título "EL NUEVO ABOGADO" así comienza esta conocida parábola con la que nuestro maestro del absurdo nos parece indicar un futuro de la profesión que nos dirija hacia nuevos horizontes (pocos seres atravesaron tantan fronteras geográficas nos viene a decir después), como tan necesitado está este ejercicio de una perspectiva más larga y de mayor globalidad y calado.

También las escalinatas parecen una pretendida separación con el vulgo, como también lo representa la pequeña elevación con que los jueces y abogados ocupan sus posiciones respecto de los justiciables en las salas de vista de nuestros tribunales.

Podrían querer simbolizar una mayor sapiencia -que no un desprecio, aunque a veces lo parezca- pero otras parece más bien quieran lograr esa iluminación que vendría del cielo hacia la tierra, como algunos pintores han ilustrado:


Burne-Jones, Escalera dorada
 ¡Que la gracia nos acompañe!

viernes, 25 de julio de 2014

III (15) TIEMPOS PERDIDOS o GANADOS?

Ahora que se acerca el mayor tiempo festivo y vacacional, la reflexión del abogado conduce a la condición de "inhábil" para el desempeño de mucha actuaciones jurisdiccionales.


¿Es ello un tiempo que puede calificarse de perdido?

Desde luego nuestro héroe se paraliza cuando el sabio Linus le interpela sobre los juzgados cerrados por ser festivo:


La primera reacción ante tal parálisis no deja de ser irónica.


El pertinaz gusanillo de pleitear parece haberse introducido en el tan afanoso abogado. 

En el “patetismo” de la escena se introduce una genuina compasión irónica de Linus ante el tan deseado e irrealizado juego del amigo. 

El chasco de Snoopy tiene muchas caras y ninguna de ellas alegre, pues el tiempo parece pesarle por todas partes.


Sin duda le pesa tanto como a los protagonista de otra famosa escena de abogados del ácido caricaturista Daumier:


"Cuando el crimen no rinde" reza esta patética plancha. Ni la partida de dominó consuela de la ausencia de actividad, ni anima en lo más mínimo, sino que amarga hasta una infinitud de miseria espiritual.

Hay muchas esperas y pasos perdidos en esta profesión.

Sin duda hay tales miradas esperpénticas una crítica a ese principio esencial del sistema capitalista, tan grabado a fuego desde los orígenes de la mentalidad liberal: el tiempo es oro.

Frente a ello qué mejor que recordar también en vacaciones una de las más sabias miradas filosóficas y en particular cómo la evoca Antoine Compagnon en "UN VERANO CON MONTAIGNE" (Espasa 2014) donde se reivindica lo que denominamos los tiempos perdidos o de ocio:

Como Cicerón, Montaigne cree que el hombre
no es realmente él mismo en la vida pública,
el mundo y la profesión,
sino en la soledad, la meditación y la lectura.
Al colocar la vida contemplativa
por encima de la vida activa,
todavía no es uno de esos modernos
que considerarán que el hombre se realiza
en sus actividades, en su negocio
(negotium), es decir la negación del ocio (otium).
Esa ética moderna del trabajo
estuvo ligada al auge del protestantismo,
y el otium perdió su valor supremo
para convertirse en sinónimo de pereza.

Nunca es tarde para voltear esta ética abominable y hacer del ocio un centro vital, que sin duda va más allá de la contemplación y pasa por otras muchas relaciones con los demás y como uno mismo, cual defiende Montaigne.

Feliz verano.

lunes, 7 de julio de 2014

III (14) LA LEY entre NECESIDADES de relación

Una faceta delicada del ejercicio profesional es cómo se interpretan las "necesidades" del abogado, desde la posición del cliente y de la del propio ejerciente.



Esta disquisición merece algo más que una pose pensativa y también algo menos que la visión predatoria que es tan típica en de las caricaturas de Daumier:


Reza la plancha del caricaturista:
"Mientras espera la audiencia,
Demóstenes almuerza a expensas del cliente.
El solomillo con patatas estimula la elocuencia"
Pero la necesidad comienza en el conflicto que traslada en su consulta el cliente:



El profesional parece que busca en sus recursos legales, a la vista de tan atenta y afanosa apertura de su cartera.

Pero la paradoja ilustrativa del sabio Schulz, pasa a ser doble cuando se genera una máxima luminosa para el sentido común, a la vez que tiende a generar una pausa para un básico abastecimiento del profesional.



Más amarga en su significación, otra tira de Los Peanuts hace explícito el conflicto cliente-abogado:



Aquí se concluye en una depredación sin mesura que hace cambiar el semblante del profesional:



La vergüenza  se hace patente en el rostro de nuestro enmascarado personaje, para sorpresa del herido cliente y del superior oyente del relato.

Intereses los hay siempre y los producen nuestras acciones.

Se trata de deslindar siempre entre las rosquillas, el solomillo y el bocadillo de la fiambrera ajena.

sábado, 21 de junio de 2014

III (13) ESPECIALIDADES en TARJETA por SUEÑO de OTRO

Las tarjetas de visita son una presentación, una apariencia.


"¿Qué es ahora para mi la `la apariencia´?
Verdaderamente no algo
contrapuesto a algún ser:
de cualquier ser no sé decir otra cosa
que los predicados de su apariencia"

Nietzsche supera en el aforismo 54 de "La Gaya Ciencia" la simple idea de la apariencia o la máscara como disimulo, indicio de falsedad o motivo de engaño, para conducirse a través de un elemento de la realidad (como las mil caras de un Proteo con el que hemos de enfrentarnos).

Nos ciega y nos lleva más a la equivocación un rechazo, o un prejuicio o descalificación inmediatos que un expectante respeto ante un dato objetivo que tendremos tiempo de evaluar.



Schulz es de lo más expresivo cuando la sorpresa reposa en el cara de cualquiera de sus personajes, y este filosófico Linus abre y cierra una tira digna del frontispicio del mejor despacho de abogados.



Su apertura nos conduce por el sendero de una aguda pregunta: quiere conocer la especialidad del disfrazado personaje a través de su tarjeta. Nuestro héroe perruno busca en su misteriosa cartera, como queriendo sacar una auténtico conejo de la suerte.

Ya lo dijo el célebre sociólogo italiano Vilfredo Pareto, conocido por su celebre teoría de la circulación de la élites, y no ajeno a los indicios de la posición social de las profesiones.





Observó cómo los “cartelitos” son un medio “para asignar a cada individuo su puesto en las diversas clases” y, así, “la tarjeta del abogado indica a un hombre que debería saber de leyes y que con frecuencia sabe verdaderamente, pero que en ocasiones no sabe nada de leyes” (Cap. XI del Tratado de Sociología General, traducido en “Forma y equilibrio sociales”, Minerva Ediciones, Madrid 2010).

Pero, regresando a nuestros lúcidos personajes de historieta satírica, la posición "social" del sedicente abogado la veremos reflejada con precisión:



Tras la larga exposición de variadas especialidades, encontramos finalmente la que llena de contento y orgullo (no vamos a entrar ahora en otras acepciones de "mordisco" que dejaremos para otro momento) al atinado profesional.

Parece que estamos viendo en esa cara complaciente al protagonista de "Juegos de la edad tardía" de Luis Landero, con su proliferación de tarjetas como característica exterior de unos "afanes" que dominan esta magnífica historia, de la que ya se cumplen 25 años de su publicación, como todo un clásico de nuestras letras recientes.

                                    
                                  
Sin que la meras tarjetas de visita nos lleven a semejante extravío, ni la complacencia nos embote el entendimiento, el indicio que queda impreso en la rutilante tarjeta no sólo ilumina especialidades o necedades, sino que a veces nos deja con el mero dicho de "ABOGADO".

Siendo una fórmula usual y más que suficiente, siempre me ha gustado voltear su significación sentimental y filosóficamente.

¿Puede ser que ya sólo “abogar” sea una demanda social que se requiera por sí misma? No quisiera con ello plantear ninguna competencia a psicólogos o expertos en autoayuda, pero siempre me ha tentado especular cuánto necesitamos que otros nos defiendan ante pretensiones que nos superan o respecto de las cuales nos gusta sentir que se nos arropa.

Podríamos soñar con ser "abogantes de otro".

Y terminamos así con otra cita del mismo libro y el mismo aforismo lúcido con el que comenzábamos:

                                      


La apariencia es para mi
lo que actúa y vive,
que en su autoirrisión llega tan lejos
que me hace sentir
que aquí hay apariencia
y fuego fatuo y danza de los espíritus,
y nada más,
que me hace sentir que entre todos 
esos soñadores también yo,
el que "conoce", danzo mi danza,
que el que conoce es un instrumento
para ir alargando la danza terrena
y por ello se cuenta
entre los acomodadores de la existencia,
y que la suprema ilación y trabazón
de todos los conocimientos quizá sea
y será el más alto instrumento
para mantener la universalidad
de la ensoñación 
y la universal intelegibilidad mutua
de todos esos soñadores,
y precisamente por ello
la perduración del sueño
(EDAF, pág. 128)