El traductor español de aquellas REGLES POUR FORMER UN AVOCAT de 1753, expresó en su CIENCIA DEL FORO:
Los abogados concurren de un modo
particular a la administración
de justicia, que es una de las más esenciales
obligaciones de los Soberanos,
respecto de sus pueblos,
y la parte más necesaria del gobierno civil
para la conservación del buen orden
y quietud pública.
En esta centralidad se erige al profesional en una voz trascendente:
Por esta razón pueden ser llamados
los primeros oráculos de la justicia,
porque dan su parecer sobre
las contestaciones entre los particulares,
antes de ser presentadas en juicio;
y porque sus conciudadanos...
los consultan, como sabios
intérpretes del derecho,
sometiendo a su examen
los negocios más importantes y sagrados,
para sostenerlos o abandonarlos,
según su dictamen.
Y así los equipara a una suerte de jueces de primera instancia en su forma privada, pero también decisoria:
De manera que vienen a ejercer
en su misma casa
una especie de magistratura privada,
fundada sobre la confianza
y la estimación de sus clientes,
que transigen mucha veces
en sus derechos e intereses
por la sola exposición de su parecer.
El consejo inmediato que cualquier buen amigo será recurrir a dicho oráculo y así se elabora el mejor de los pensamientos:
Otra cosa es que el "primer oráculo" sepa expresar la solución más apropiada o la sepamos interpretar.




