lunes, 20 de abril de 2015

IV (23) Continúan JUICIOS antiFUNCIONALES sin SOMBRERO con MIEDO de FICCION

Uno no termina de sorprenderse de hasta qué punto puede haber locura y caos donde todo parecería poder ordenarse sobre la base de la racionalidad y hasta las normativas más taxativas.


El miedo se dibuja con claridad en la cara de nuestro héroe cuando la aventura promete incertidumbres y unas profundidades inusitadas para la resolución del caso.


Llegamos a las entrañas del ónfalo sagrado, el oráculo de la Justicia que encontramos en las profundidades de la madre tierra, como si de la prospección en la conciencia humana se tratara.

Porque si acercáis
vuestras mano,
podréis sentir
la sangre.
(Dijo Vicente Aleixandre
en Soy el destino)


Ante tal defensa de lo inescrutable tenemos sentado a nuestro personaje en su prudente presentación de los daños causados a la protagonista del más soñado y delirante de los viajes.


Abocar a tal odisea a tan indefensa damisela es una buena metáfora del absurdo que nos encontramos ante el laberinto de la Administración de Justicia. ¿Cual será la actitud que merece afrontar todos sus vericuetos?

                                     

La prisa, desde luego, no pasa por ser una de sus prioridades.


Los juegos de prestidigitación no son extraños al suceso.


Contemporizar con otros poderes tampoco viene mal.


Pero lo principal es abrirse paso en el intrincado bosque. En el célebre relato de Lewis Carroll el misterioso Gato de Cheshire ejemplifica los gestos de quien “no está loco”, como demostración de que quien así argumenta sí lo está, como todos los que habitan ese bosque de las profundidades del país de las maravillas.



En fin, no mucho más es lo que se puede preguntar, o lo que te pueden responder.

Nuestro perruno abogado sacará su secreto irónico, ya no de su sonrisa bastante torcida, sino de su chistera.


Quitar el sombrero a este personaje viene a dejarlo sin identidad, pero eso es algo que se recobra en el parque.

Como dijo un abogado escritor de celebres versos en su poemario NOTAS PARA UNA FICCION SUPREMA:

Tal vez la verdad
depende de un paseo
alrededor del lago.
Un comprender mientras
se cansa el cuerpo.
Una espera en esa
certidumbre,
un descanso de los
vaivenes de los pinos
que bordean el lago.
...
Tal vez hay
momentos de despertar,
extremos, fortuitos, 
personales,
en los que más que despiertos
nos sentamos en el 
borde del sueño
como una elevación
y contemplamos
las academias
como estructuras
en la niebla.
Resultado de imagen de stevens notas ficcion suprema

Versos de Wallace Stevens traducidos por Javier Marías en una edición de Pre-Textos descatalogada y que casualmente encontré en San Lorenzo de El Escorial, en una librería con un gran fondo de libros antiguos: Cocheras del Rey Coliseo.


En el parque natural no hace falta desposeerse del cubrimiento identificable de nuestras convicciones.

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