martes, 24 de febrero de 2015

IV (21) Siguen (o interrumpen) JUICIOS maquinales DISFUNCIÓN durmiente

Ya con 51 uno no sabe si el juicio que prosigue, o se interrumpe (hendidura esencial), resulta ser el suyo propio ante infinitos perdidos en la noche de los espacios (viajeros), o los tiempos (ganados para lo personal) o de las digresiones de palabras que nadie entiende y te representan en lo que ni siquiera te reconoces o parecen tu extraño doble compañero.



Días sin duda difíciles los de esta grieta trascendental. Pero qué mejor que invocar la caída para una vuelta a nuestra zona de pensar: el parque y su banco de descanso al que confiamos nuestras ironías o nuestras filosofías.



Las causas de los dilaciones en los juicios pueden ser tan variopintas que las que invoca Snoopy, por muy sorprendentes que nos parezcan, acaban siendo un buen indicio del absurdo que nos rodea.



Minimizar el impacto del tiempo suele ser una recurso para protegernos de la desorientación, aunque filosóficamente no deja de ser un engaño que capta nuestro sabio Linus.



Todo usuario de la Administración de Justicia ha sufrido en mayor o menor medida cómo la “maquina del Juzgado” se descompone con frecuencia y hay que seguir el camino donde lo dejamos.

Nuestro héroe no puede pararse por más absurda que sea la situación en la que pueda haber participado.



Combatimos entre tales eufemismos y falacias que más bien parecen invocar al innombrable que a lo que mal pudiera denominarse una ley siquiera desconocida para muchos.

No hay archivos para la nada, pero los tomos y las carpetas conducen al nihilismo de la realidad representada.



Nunca encontraremos el informe de nuestras disfunciones puesto que detectarlas exige otra mirada al trabajo cotidiano que no todo el mundo es capaz de realizar.

Es más fácil enzarzarse en los vericuetos inextricables a los que lleva la inercia, que acabar por desbrozar la intrincada maleza que pudiera descubrirnos a la "bella JUSTICIA durmiente". 

Y desde luego duerme, y lo más probable es que se despierte con pesadillas. La mayor de ellas: que su prosecución inexorable no tenga en cuenta la injusticia de lo que se aleja de la realidad del sentido común.



Hay un tiempo prudencial pasado el cual, el juicio de la Justicia ya no es justo.

La farsa resultante nos exige una lucha desde la persona, no desde ninguna máquina, que para el caso está estropeada de antemano.

Pero siempre habrá una segunda sesión... de cuento.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario